viernes, octubre 17, 2008

Entrelíneas se muda


Entrelíneas se muda


Este blog, después de casi dos años de inactividad, pasa a publicarse en WordPress.com en la siguiente dirección: http://blogentrelineas.wordpress.com.


Espero que lo que vaya apareciendo os vaya interesando.


¡Hasta siempre Blogspot!

domingo, enero 14, 2007

"Pero ninguna española"

"Pero ninguna española"

"Muchos de los asistentes portaron banderas de Ecuador, y también se pueden ver insignias de Perú, Colombia, Uruguay, Cuba, y de la II República, pero ninguna española". Esta es una frase extraída de la
crónica que publicaba Libertad Digital (periódico digital editado por Federico Jiménez Losantos) la noche del sábado 13 de enero, después de la manifestación contra el terrorismo celebrada en Madrid a la que no asistió el Partido Popular ni la Asociación de Víctimas del Terrorismo.

Y esta es una fotografía publicada en elpais.com y enviada por un manifestante que estaba situado a unos 20 metros del escenario instalado en la Puerta de Alcalá, donde se leyó un comunicado al finalizar el recorrido.

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Lara Logan y la cobertura de Iraq

No todas las guapas son tontas. Lara Logan, periodista de la cadena estadounidense CBS, lo demuestra en esta entrevista concedida a la CNN. En ella, critica la cobertura que los medios estadounidenses ofrecen sobre la guerra de Iraq y explica cómo la "seguridad" es la excusa para no dar una información veraz de lo que está pasando. [El video es en inglés y no está subtitulado]


jueves, diciembre 07, 2006

Guerra en los confines de la parrilla


Guerra en los confines de la parrilla

Anoche estuve viendo la televisión hasta tarde y me encontré con dos de esos concursos que ponen de madrugada para que, a base de llamadas y mensajes de móvil, las cadenas ingresen euros “a cascoporro”, como dirían en La hora chanante (¡chanante!). El primero de ellos es Buenas noches y buena suerte. El título del programa copia el de la
película estrenada hace poco y dirigida por George Clooney. En ella se contaba la historia de Edgard R. Murrows, un periodista estadounidense de los años 50 que denunciaba en su programa de televisión la persecución política llevada a cabo por el senador republicano Joseph Mc Carthy contra la izquierda americana. Murrows despedía siempre su programa con la expresión: “Buenas noches y buena suerte”. Usando este título, y más para un programa como este, Antena 3 “ensucia” un poco la significación que había hecho célebre a esta frase.

En el programa, dos presentadores (un chico y una chica) explicaban el juego. El espectador tenía delante una margarita. En cada pétalo había una sílaba y en el centro de la flor, en un círculo amarillo, había otra sílaba. El participante tenía que componer una palabra con tres sílabas poniendo la sílaba del centro de la flor en el centro de la palabra. El esquema era: pétalo-círculo de las inflorescencias-pétalo. Y sin repetir pétalo. [Lo de las inflorescencias he tenido que buscarlo ¿alguien sabe cómo se llama el centro de la flor de una margarita?] El presentador ponía un ejemplo con una palabra que tuviera en el centro la sílaba que esa noche ocupaba el centro de la margarita: “Saludo” Y repetía, por si no quedaba claro: “Sa-lu-do”. Al empezar el programa habían puesto un contador de euros en marcha y la cantidad subía muy deprisa. Cuando habían pasado 3 minutos ya habías sacado “vo-lu-men”, “so-lu-ble” y “di-lu-vio”. El teléfono del programa echaba chispas (los ingresos subían mucho más rápido que el contador del premio) pero seguían esperando y esperando a que la cifra aumentara para dar el premio. En un momento de ese tedioso rato en el que repiten los números de teléfono y el método para mandar los mensajes desde el móvil, el presentador dijo algo así como: llama y llévate tu premio, “que aquí sí que sabes lo que te llevas y no como en otros sitios”.

Que mal sonaba eso. En ese momento puse Telecinco y me encontré con Aquí se gana. En este concurso, una chica narraba cómo una cantidad enorme de billetes, dispuestos sobre una cinta transportadora, como la de las cajas de los supermercados, caía en un cajón de metacrilato, transparente. Lo narraba como los locutores de la radio narran los encierros de San Fermín. Ponía especial énfasis cuando aparecía un billete de 500 euros y, sobretodo, cuando éstos caían al cajón. Como habréis descubierto el premio eran todos los billetes que hubiera en el cajón cuando entrara la llamada ganadora. ¿Qué tenía que hacer la perona cuya llamada fuera seleccionada? Muy fácil: decir una palabra que contuviera la letra “o”. Aquí no hacían falta tres minutos para dar con una solución. Era tan fácil que la propia palabra “solución” ya era una solución. En fin.

Efectivamente, lo que había dicho el de Antena 3 era un “recadito” y en el programa de Telecinco no podías saber por cuánto estabas jugando al llamar. De hecho, alguna vez, la presentadora se arrodillaba delante del cajón y empezaba a remover los billetes mientras lanzaba cálculos al aire: “aquí hay mil... dos mil… ¡más de dos mil euros! ¡No sé cuánto habrá aquí!”. Unos cálculos que, se supone, debían animar al espectador a participar. Pero de vez en cuando la cifra se hacía oficial y aparecía un rótulo en la pantalla donde se leía: “¡Más de 5.000 euros para repartir!”. La presentadora comentaba la “noticia” y desvelaba la baza del programa Aquí se gana: “somos el programa que más dinero reparte en sus premios”, dijo la presentadora. Recadito devuelto.

En ese momento, mi nivel de idiotez era tan elevado como para haber perdido más de media hora viendo esta basura, pero no tan vergonzantemente elevado como para perder ni un solo euro llamando al programa. Por temor a que el nivel de idiotez siguiera elevándose, y con él mi cuenta del teléfono, decidí apagar la televisión. Algo que debería haber hecho mucho antes de enterarme de que la “guerra de medios” se libra hasta en los últimos confines de la parrilla televisiva.
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Las chicas son chicos raros...

“Es verdad que las chicas quitan mucho tiempo. Pero aún así debo comentar (en contra de lo que dicen los adultos) que son misteriosamente iguales a nosotros y diferentes entre sí. Además mi hermano me ha dicho que no todas las guapas son tontas ni las feas son listas y eso complica más el asunto. Las chicas son chicos raros que a veces hacen cosas muy raras, sin embargo también tengo amigos que las hacen y no me parece tan sorprendente. Lo que me sigue llamando la atención es que les sigan gustando los hombres... Analizando mi experiencia no he tenido ni mucha ni ni poca suerte con ellas, aunque decir analizando, experiencia, mucha, poca, suerte y ellas no sean las palabras más adecuadas”.

Fernando Bellver, Tengo algo en la cabeza,
Ellago Ediciones

miércoles, agosto 30, 2006

Víctimas y memorias


Víctimas y memorias

Imaginemos que estamos en el año 2027. En ese año transcurre el videojuego Terminator: dawn of fate y se cumplen 30 años de la liberación de Ortega Lara, funcionario de prisiones que estuvo secuestrado por ETA durante 532 días en un zulo de Mondragón. Imaginemos también que en esos 30 años, Ortega Lara no hubiera sido reconocido por el Estado, ni recibido una compensación económica decente, y la sociedad española, con su silencio, hubiera pasado por encima de las víctimas de ETA sin prestarles mayor atención, pensando que forman parte de un problema que ya acabó.

Imaginemos que la familia de Ortega Lara, y las asociaciones de víctimas del terrorismo, colectivos sociales y partidos políticos promueven ahora, en 2027, una ley que contribuya a reconocer las terribles injusticias que han sufrido estas personas y que obligue al Estado a homenajear y compensar con dignidad ese sufrimiento.

Imaginemos, por último, que el Partido Popular se opone a esta ley y su presidente, Mariano Rajoy, dice que esta iniciativa genera tensión, abre heridas que ya se cerraron y no mira hacia el futuro. ¿Nos lo imaginamos bien todo? Pues algo parecido a esto es lo que está haciendo el PP en el año 2006 con las miles de víctimas que sufrieron la violencia en la Guerra Civil primero y/o la represión franquista después. Entre esas víctimas, y por poner un ejemplo, están los sindicalistas de CC OO juzgados en el Proceso 1001 y excarcelados en 1976. Privados de la libertad durante dos años por su actividad política y liberados hace ahora poco más de 30 años. “Supuestas o ciertas injurias perpretadas en el pasado” según escribe el director de ABC, José Antonio Zarzalejos.

El 28 de julio pasado, el Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto de ley “por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. Igual que a Juan Antonio San Epifanio, ex-jugador de baloncesto, se le conocía como ‘Epi’, a esta ley se le ha acabado llamando “Ley de la Memoria Histórica”. A la propuesta del gobierno del PSOE se han opuesto casi todos, aunque por razones diferentes.

La izquierda valora la ley, pero considera que el texto trata evitar el enfrentamiento con la derecha. Más allá de los partidos que se sientan en el Congreso, organizaciones como Amnistía Internacional, la Asociación de Ex-Presos y Represaliados Políticos Antifranquistas
y la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica o sindicatos como CNT critican con mayor o menor dureza la insuficiencia de las medidas propuestas en el anteproyecto de ley. Piden, entre otras cosas, la anulación de los juicios sumarísimos, la ampliación de las ayudas económicas a los que murieron antes de 1968, y la eliminación de los nombres franquistas de calles y plazas y las placas falangistas de las puertas de las iglesias.

Pero el discurso de la derecha va por otro lado. Dice Mariano Rajoy que esta ley remueve el pasado, sólo reconoce a las víctimas de un lado y abre heridas que ya se cerraron. Sobre las heridas, muchas personas que buscan los restos de sus familiares en cunetas y caminos españoles, donde fueron enterrados después de ser fusilados, sienten que la herida se cierra cuando los encuentran, cuando saben dónde están los huesos de sus seres queridos. Pero para Rajoy eso no es interesante, no importa a la gente. En un mitin celebrado en junio en Albacete dijo: “Aquí solo se habla de estatutos, de Felipe V, de Wilfredo el Velloso, de los suevos, de la República, de Franco. ¡A quién le importa eso!, ¡a quién le importa eso! (aplausos) Solo generan división y provocan irritación. ¡Oiga!, estamos en el 2006, no en mil novecientos y pico. Si la mayoría de la gente no sabe quiénes son todos esos. ¡Hable usted de los problemas reales!”. ¿Realmente le parece bien que la mayoría de la gente no sepa quienes son? ¿Le dirá eso a las víctimas de ETA cuando, dentro de 30 años, quieran recordar a los secuestrados, y asesinados? ¿Cuál es la diferencia? ¿Que a unos los asesinó un grupo terrorista y a otros un Estado? ¿Que le votan los que no estaban incómodos en ese Estado?

Ahora hay un plazo en el que los grupos parlamentarios aportarán sus alegaciones al anteproyecto de ley. Esperemos que se tengan en cuenta aquellas que vengan de los que realmente están interesados en esta tarea. Y si nos ponemos a mirar, parece que son todos menos el PP. Como de costumbre últimamente.

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Respuestas incómodas


George Galloway, diputado laborista escocés enfrentado al equipo de Tony Blair por su oposición a la guerra de Irak, fue entrevistado en la cadena de televisión estadounidense Sky News. El tema: la guerra de Israel en Líbano. A preguntas “ridículas” (según el propio Galloway), respuestas incómodas...

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Camaroncito

La Calle Espoz y Mina de Madrid transcurre, en cuesta, desde una esquina de la plaza Jacinto Benavente hasta una esquina de la Puerta del Sol. A mitad de camino desemboca un callejón, la calle Cádiz, donde un par de restaurantes donde sirven kebabs han bastado para aromar el paso con especias, salsas y cordero asado. Iba paseando por allí una mañana de mi primer año en la ciudad cuando me paró una mujer para pedirme dinero. Al decirle que no llevaba me dijo que si podía mandar un mensaje con mi teléfono móvil. Saqué el teléfono y me empezó a dictar el texto. Poco a poco, porque ella misma se corregía y volvía a empezar, escribí el mensaje. Cuando le pedí el número me dio uno que empezaba por 91 (el prefijo que llevan todos los números de teléfonos fijos de la Comunidad de Madrid). Le interrumpí y le expliqué que no se podía mandar un mensaje a un teléfono fijo, que tenía que ser a un teléfono móvil. No lo entendió muy bien pero me creyó y se fue resignada. El mensaje decía:

“Camaroncito, cántame una canción de los Gipsy Kings. Javi, me voy a los toros el domingo”.

Ese día el mensaje no llegó a su destinatario. Quién sabe si ahora, seis años después, sí.

lunes, junio 12, 2006

Seis grados de separación

Seis grados de separación

El otro día, viendo el último partido amistoso de la selección española, me explicaron por primera vez la
teoría de los seis grados de separación (algo bueno tenía que traer el mal juego de la selección). Esta teoría asegura que entre dos personas elegidas al azar en cualquier parte del mundo hay una cadena de conocidos que no supera las cinco personas. Por ejemplo, si mi hermano conociera a George W. Bush yo tendría dos grados de separación con él, y mis amigos, al conocerme a mí, tendrían tres grados de separación.

La idea, aparecida en un relato de 1929, la recogió, en un experimento el sociólogo estadounidense
Stanley Milgram. En la prueba, desarrollada en 1967, se eligió una muestra de ciudadanos al azar y a cada uno se le dio un paquete que tenía que llegar, a través de conocidos, a una persona que vivía a miles de killómetros de distancia. Los que recibían el paquete sabían a qué se dedicaba el destinatario y su dirección, así que cuando lo recibían, se lo entregaban a aquél conocido o conocida que pudiera tener más probabilidades de conocer a alguien del entorno del destinatario. El resultado fue que, sorprendentemente, sólo se necesitaron entre 5 y 7 pasos en cada caso para recorrer esos miles de kilómetros.

No todos creyeron a Milgram, ya que, al parecer, el experimento se basaba en una muestra muy reducida. Pero 40 años después, tenemos internet. En 2001 la Universidad de Columbia imitó el experimento de Milgram y envió un e-mail a 50.000 personas de 157 países diferentes que tenían que hacerlo llegar a otra persona situada en otro punto del planeta. En este caso, el promedio de pasos recorridos para unir esos dos puntos fue de 6.

La idea de pensar que el mundo es realmante un pañuelo (y que esto no es otra frase hecha más) ha seducido a muchos. La Universidad de Virginia creó el "Oráculo de Bacon", una página
web que usa los datos de la Internet Movie Data Base (la base de datos cinematográficos más completa de internet) para establecer la relación entre cualquier actor o actriz (de los 700.000 que tienen en el disco duro) y el actor americano Kevin Bacon. Sólo 113 de esos actores necesita más de 7 pasos para llegar a Bacon. ¡Y el promedio está en 2,9! También han hecho lo mismo con la relación entre los actores con Miss Peggy, la cerdita de los teleñecos.

En la revista
Neofronteras, nos cuentan que en septiembre del año pasado, dos profesores de la Universidad de Massachusetts descubrieron un algoritmo ("conjunto de reglas y operaciones para resolver un tipo de problema matemático", según sus propias palabras) que ayuda a realizar búsquedas en redes como las que teje la teoría de Milgram. Y es que estas redes en las que nos encontramos se parecen mucho a las que forman nuestros ordenadores a través de programas de descarga como el Kazaa o el Emule. Por eso el algoritmo que han descubierto es tan útil, porque se puede aplicar a la búsqueda en determinadas redes informáticas.

Redes que no sabemos qué aspecto tienen. Sólo conocemos nuestra red "local": nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo..., pero no tenemos ni nidea de cómo es la red más allá. Aún así, hay quien ha creado su propio
blog para "dibujar" dos tipos de redes: las de amistad (Cafegráfico), como el que encabeza este texto, y las de "rolletes sexuales" (Rollográfico).

Lo paradójico es que podemos demostrar que tenemos dos, tres o cuatro grados de separación con George W. Bush (que también, vaya ganas), pero nunca llegaremos a saber cuántos grados nos separan del que toma café en la mesa que tenemos al lado.
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Download this song!
MC Lars, un joven rapero neoyorquino, pone los puntos sobre las íes en la polémica sobre las descargas de internet y la hipocresía del mundo de la industria musical (Sony vive de los artistas y, a su vez, de vender las máquinas que copian los CD's y los propios discos vírgenes). ¿Os imagináis este tema como "canción del verano"?. Mucha atención a los subtítulos...

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Lecciones de geografía

Un reportero de la cadena de televisión estadounidense CNNN baja a la calle y le pregunta a sus compatriotas: "En la guerra contra el terrorismo, ¿qué país cree que debería ser el próximo en invadir?". Luego les pide que las señale en el mapa. Las respuestas no tienen desperdicio...


viernes, mayo 26, 2006

La cruz de Luigi Tosti

La cruz de Luigi Tosti

Aunque no nos hayamos enterado a través de los medios de comunicación españoles, este mes se cumple un año desde que el juez Luigi Tosti, de 57 años, decidió no impartir justicia si en la pared del tribunal donde trabajaba, en Camerino (en el centro de Italia), seguía colgado un crucifijo. En los siguientes meses, el juez acudió a su puesto de trabajo y al ver que la imagen religiosa continuaba presidiendo la sala, se abstenía de ejercer como juez. Tosti argumentó en una entrevista a Il Legno Storto: "la mía es una reacción legítima contra los instrumentos de discriminación religiosa y, en todo caso, me he abstenido por la misma libertad de conciencia reconocida de la casación al Profesor Montagnana, de soportar la imposición y la prevaricación ideológica de un símbolo partisano que viola el principio supremo de laicidad del Estado, afirmado en la Carta Constitucional a la que he prestado juramento".

La resistencia del juez no obtuvo la comprensión ni de la Iglesia ni del Estado italiano. Según la
International Humanist and Ethical Union, el 15 de agosto, unos tres meses después de que Tosti empezara a "abstenerse", el Papa Benedicto XVI decía en su homilía: “Es importante que Dios sea visible en las casas públicas y privadas, que Dios esté presente en la vida pública, con la presencia de cruces en los establecimientos públicos”. El 18 de noviembre, Berlusconi, entonces Primer Ministro de Italia, se reúne con Benedicto XVI para hablar de las relaciones Iglesia-Estado. A la salida, reafirman “la voluntad de colaboración de las dos partes en el marco del Tratado del Latrán”. Firmado por Mussolini y la Santa Sede en 1929, este tratado reconoce el Vaticano como Estado soberano. Al día siguiente de esta reunión, el juez Luigi Tosti fue condenado por el tribunal de Aquila a siete meses de prisión y un año de inhabilitación para ejercer cargo público.

La polémica sobre los crucifijos en los edificios públicos en Italia no es nueva. Aunque el artículo 3 de la Constitución Italiana, aprobada en 1947, establece que “todos los ciudadanos son iguales ante la ley, sin distinción de sexo, raza, lengua, de religión”, al parecer una directiva aprobada por el ministro fascista Rocco, en 1926, y que nunca ha sido derogada por ninguno de los Gobiernos que se han sucedido hasta ahora, estableció que los crucifijos deben ser visibles en los tribunales italianos y en los colegios. Sin embargo, a partir de 1984, cuando el presidente del Consejo, el socialista Benitto Craxi, revisó los tratados con el Vaticano y se declaró la aconfesionalidad del estado italiano, la ley dejó de aplicarse tan estrictamente en las escuelas . Aun así, las leyes fascistas que se refieren a los tribunales no fueron abolidas.

“Habría una solución”, dijo Totsi el pasado mes de febrero (tal y como lo recogió el diario
Avui), “exponer los símbolos de las diferentes religiones. Pero ¿se imagina el aula transformada en un bazar? No, mejor que no haya nada”. De momento, la decisión de enviar al juez a la cárcel está siendo recurrida, y en la red se suceden campañas de solidaridad. Una de las que más se hacen oír es la que ha puesto en marcha la Unión Italiana de Ateos y Agnósticos Racionalistas para “descrucificar” Italia. Aunque también hay quien, a título personal, ha colgado en su blog la correspondencia que ha mantenido con el juez, incluso dando los datos de éste por si queremos expresarle nuestro apoyo.

Todo este asunto nació y se desarrolló durante el gobierno de Silvio Berlusconi. Con la llegada de Romano Prodi a la presidencia y el reparto de carteras entre la izquierda italiana, ¿se podrá abordar ahora la reforma de las leyes que obligan a impartir justicia con un crucifijo encima? Por lo menos por Luigi Tosti, esperemos que sí.

P.D. En Valencia ya están reflexionando y preparando la visita del Papa prevista para los próximos 8 y 9 de julio: www.jonotespere.org.

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Aznar en Argentina

El ex-presidente del Gobierno español presenta un libro en Buenos Aires. Allí se encuentra con Clemente Cancela, el incómodo reportero de Caiga Quien Caiga Argentina...


jueves, marzo 30, 2006

Barra libre en la Audiencia Nacional


Barra libre en la Audiencia Nacional

Ayer Arnaldo Otegi
compareció ante el juez Fernando Grande Marlaska acusado de inducir los atentados, disturbios y manifestaciones que se produjeron en Euskadi durante la huelga convocada para protestar por la muerte de dos presos de ETA (según las instituciones penitenciarias uno se suicidó y el otro murió de un ataque al corazón). Al final el juez le mandó a la cárcel de Soto del Real bajo una fianza de 250.000 euros.

La llegada de Otegi a la Audiencia Nacional fue algo
tensa. Un grupo de ultraderechistas (algunos periódicos hablan de medio centenar) le esperaba para gritarle todos los insultos que habían ensayado tantas veces al verlo en los telediarios. Otegi les respondió con una sonrisa y el brazo en alto (aunque el pie de foto de La Razón dice que saludaba a sus seguidores). Esto cabreó más a los ultras, que acabaron lanzando mecheros en cuanto el imputado pisó las escaleras de la Audiencia Nacional. Estaba previsto que se leyera el veredicto a las 21:45, así que hubo quien decidió acercarse a la Audiencia para "despedir" a Otegi. Entrelíneas acudió para ver cómo se producía esa salida.

La foto inicial

A las 22:30h, tres cuartos de hora después de la hora fijada, todavía no se sabía nada. En la entrada a la Audiencia Nacional por la calle Génova (a escasos 500 metros de la sede del PP) esperaban impacientes unas 30 personas, la mayoría reunidas en grupos de 4 a 6 personas. A primera vista, por la indumentaria de la gente y sus complementos, se podía distinguir un grupo de jóvenes por lo menos de derechas. Llevaban banderas con el águila imperial pegadas en las carpetas de la Universidad Pontificia de Comillas, alguna pegatina de
infonacional.com (plataforma de expresión de la ultraderecha española), banderas de España en algún casco de moto, etc... Y aunque en ese momento no lo supiera, pronto me daría cuenta de que todos los que estaban allí eran iguales. Había gente con traje y corbata que acababa de salir de trabajar, parejas de universitarios con sus jugadores de polo en el corazón, un pintor con el mono de trabajo y un puro, un hombre de unos cincuenta años con gafas y pinta de profesor de instituto y alguna mujer de la misma edad con el pelo mal teñido. Un par de jóvenes con barba de dos días y algún piercing por las orejas completaban la alineación inicial. Frente a la puerta de la Audiencia, y dentro de la zona restringida a los transeúntes, estaban situadas las cámaras, fotógrafos y focos de los 54 periodistas acreditados.

La gente formaba sus pequeñas tertulias. Uno de los temas principales era la poca gente que había ido a la cita. "Aquí tendría que haber 5.000 personas, pero claro, tenemos lo que nos merecemos", decía uno. "Si estuvieran aquí los de Gran Hermano, ya verías si se llenaba esto", se lamentaba otro. También se hablaba de los incidentes que se habían producido por la tarde y los enfrentamientos que habían tenido con algunos abertzales.

"¡Gabacha de mierda, vete a tu país!"

Algo antes de las 23:00h, cuando empezó a salir gente por la puerta principal de la Audiencia Nacional, comenzó a caldearse el ambiente... y las bocas de los asistentes: "¡Otegi: pon la cabeza en la acera, que te la reviento!", "¡esto es lo que nos trae la puta democracia!", "¡tu destino: una caja de pino!", "Goirizelaia lesbiana". Algunos hacían el saludo fascista al gritar. Pero no había salido nadie "conocido". De repente una joven francesa, que iba con una amiga calle abajo, les dijo que eran unos intolerantes. El más enérgico de los ultras, con patillas de hacha y pelo engominado, se giró y, casi balbuceando, le dijo: "¿tú qué dices, zorra de mierda?", el resto de sus amigos se acercaron para increparla: "¡gabacha de mierda, vete a tu país!", "¡vete a tu casa, puta!", "¡ahora los gabachos nos van a traer la masonería en el siglo XXI, no me jodas!". Uno de los agentes antidisturbio de los que vigilaban el cordón policial se acercó y, en lugar de pedir explicaciones a los ultras por sus insultos, por su violencia, le dijo a la chica que cruzara la calle y se marchara. Cosa que hizo mientras el hombre con pinta de profesor le gritaba: "¡Más leer historia y menos pistolas!" (¿?). El policía no dijo nada a los que estaban allí. Tampoco lo hizo más tarde, cuando los mismos jóvenes buscaron pelea preguntando que si se reía de algo a un hombre de unos 50 años que pasaba por allí con su mujer.

La prensa

Unos minutos antes, el periodista de la Cadena Ser enviado a la Audiencia, Javier Álvarez, había contado en su crónica que por la tarde, a la entrada de Otegi, los agentes estuvieron especialmente "blandos" con los ultras y "muy duros" con los periodistas. Contaba que un policía le había tirado una valla a la cabeza a un cámara de Televisión Española. Y que por este hecho los periodistas habían firmado una carta para pedir explicaciones al presidente de la Audiencia Nacional y al Director General de la Policía. Algo ha publicado ABC sobre estos incidentes.

Los técnicos de televisión y los redactores se ponían a trabajar ante la llegada de información desde dentro de la Audiencia. La redactora de la ETB, la televisión autonómica de Euskadi, se dispuso a grabar dos crónicas: una en castellano y otra en euskera. Durante los 5 minutos que tardó en grabarlas, no cesaron en ningún momento los gritos de los fascistas, que estaban a apenas tres metros de la periodista, al otro lado de la valla. El primer grito lo dio un hombre trajeado: "¡ETB cómplices!". A partir de ahí: "¡deja de hablar cacatúa!", "¡gora España!", "¡vascos, cobardes: rebelaos", "¡Vascongadas son España!", "¡tu abuelo era carlista y luchó por la unidad de España!", "¡vivan los tercios de Montejurra!", "¡aprende historia, que te han comido el coco en la ikastola!", "¡en el 36 tu abuelo estaba matando rojos!"...

La periodista pasó el mal trago sin poder evitar mirar de reojo un par de veces a los que le gritaban. Nadie, ninguno de los 10 policías que habría en aquella parte de la valla, intentó impedir que increparan a la redactora y que pudiera hacer su trabajo en condiciones. Probablemente los gritos se escucharon en Euskadi. En la crónica, quiero decir.

Uno de ellos empezó a gritar a los periodistas y técnicos: "¡manipuladores!", "¡los de Prisa: vuestro puto presidente es el verdugo!"...

La salida

Algo antes de las 0:00h salió la abogada de Otegi, ya insultada en este texto, Jone Goirizelaia. La gente se agolpó en la valla. Ahora no gritaban sólo los 15 jóvenes de antes. Ahora eran casi todos los presentes, que les habían reído las gracias y los gritos, los que se empleaban a fondo en el insulto. Desde "asesina" a "lesbiana", pasando por "a la cámara de gas". Los más atléticos corrieron calle abajo para buscar la salida del coche de la abogada. Desde el punto más cercano que encontraron, comenzaron a gritarle. Enseguida corrieron a otro acceso que había para buscar el furgón de la Guardia Civil en el que, al parecer, iba a salir Otegi en dirección a la cárcel. Uno de los 6 o 7 los que quedaban esperando estaba lleno de impotencia: "joder, qué ganas tengo de darles de hostias. Si lo tuviera delante...". Al poco rato, salieron dos furgonetas, una de ellas con Otegi dentro. Unos cuantos insultos más y todos se fueron a casa.

De camino a la mía me preguntaba qué pensará esa gente cuando entra en el metro, cuando pasea por la calle, cuando entra en un bar. Pensaba que estarían odiando desde que se levantan hasta que se acuestan. Y reflexionaba sobre mis actitudes ante la política, ante las cosas del mundo que me molestan. Y llegué a una conclusión por pulir: cuando ellos sienten odio, yo siento pena.
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¿Cuál es el sujeto de la oración?

Tres jóvenes de Nuevas Generaciones del Partido Popular asisten a una conferencia de José María Aznar. En el vestíbulo del hotel, un reportero del programa de Telecinco Caiga Quien Caiga les propone un juego: adivinar el sujeto de un titular del ABC. Y aceptan jugar...

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